→ Autor: Jay Asher
→ Serie: No
→ Idioma: Inglés
→ Idioma: Inglés
→ Editorial: Razorbill
→ Páginas: 288
→ Sinopsis:Clay Jensen no quiere tener nada que ver con las cintas que Hannah Baker grabó. Hannah está muerta. Sus secretos deberían ser enterrados con ella. Pero la voz de Hannah le dice que su nombre está en las cintas - y que él es, de alguna manera, responsable de su muerte.
Durante una noche, Clay los escucha. Sigue las palabras de Hannah por la pequeña ciudad... y lo que descubre cambia su vida.
Durante una noche, Clay los escucha. Sigue las palabras de Hannah por la pequeña ciudad... y lo que descubre cambia su vida.
Valoración
Clay empieza a escucharlos, con cierto miedo. ¿Por qué él? Hannah no tarda en explicarlo: en total hay trece caras, y en cada una de ellas hablará sobre una persona; trece caras, trece personas, trece razones para el suicidio. La única regla es pasárselo después a otra de las personas, para que todos lo escuchen. Para que todos sepan, así, cómo han acabado formando parte de su vida - y de su muerte.
Hannah Baker se suicidó, y ha dejado cintas para que las personas "culpables" de su muerte sepan lo que han hecho. Y digo "culpables" porque no ha todo el mundo le echa la culpa. Sólo les muestra cómo con lo que hicieron - o con lo que no hicieron - la llevaron a suicidarse. Porque una acción es mínima, y casi no tiene repercusión, sí; pero trece diferentes acciones, en trece momentos diferentes, pueden acabar con alguien.
También tenemos a Clay. Su función es la de oyente pasivo, y sus pensamientos se entrelazan con la historia de Hannah, en la que nos va regalando comentarios, otras situaciones, y, sobre todo, otro punto de vista. Mención especial a su relación con Hannah, y sus comentarios cuando ella habla de él. Eso me llegó.
Primeras líneas.
-¿Señor? -repitió. -¿Cuánto le gustaría que tardase en llegar?Froto dos dedos, con fuerza, sobre la ceja izquierda. El latido se ha vuelto intenso.-No importa -digo.La empleada coge la caja. La misma caja de zapatos que estaba en mi porche hace menos de veinticuatro horas; envuelta de nuevo en una bolsa marrón de papel, sellada con cinta de embalar, como la recibí yo. Pero ahora dirigida a un nuevo nombre. El siguiente en la lista de Hannah Baker.
Un paquete aparece en la puerta de Clay Jensen. No tiene remitente. Dentro, un puñado de casetes, a la espera de ser escuchados. ¿A quién pertenecen? A Hannah Baker, compañera de Clay, la cual se suicidó un par de semanas atrás.
Clay empieza a escucharlos, con cierto miedo. ¿Por qué él? Hannah no tarda en explicarlo: en total hay trece caras, y en cada una de ellas hablará sobre una persona; trece caras, trece personas, trece razones para el suicidio. La única regla es pasárselo después a otra de las personas, para que todos lo escuchen. Para que todos sepan, así, cómo han acabado formando parte de su vida - y de su muerte.Y así empieza el repaso de Hannah a sus últimos años de vida, a los momentos y las personas que más le marcaron, para bien o para mal. Clay, con un walkman y un mapa en mano, recorrerá de noche su pequeña ciudad, dejando que la voz de Hannah vaya narrando una historia triste, y dura. Mientras se encuentra con otros protagonistas de las cintas, Clay irá recordando momentos, actos, hechos, palabras. Lo que hizo, y lo que no.
Espero que estés listo, porque voy a contarte la historia de mi vida. Más concretamente, por qué mi vida terminó. Y, si tú estás escuchando estas cintas, eres una de las razones.
Con paso lento, pero seguro, Jay Asher nos va contando, utilizando como voz la de Hannah, una historia que podría haber tenido un final diferente. Si yo hubiera hecho..., Si no hubiera sido..., Si la hubiera ayudado,... son frases que alguna vez nos han pasado por la cabeza. En definitiva: que si, las cosas hubieran sido diferentes, no tendría por qué haber ocurrido.
Hannah Baker se suicidó, y ha dejado cintas para que las personas "culpables" de su muerte sepan lo que han hecho. Y digo "culpables" porque no ha todo el mundo le echa la culpa. Sólo les muestra cómo con lo que hicieron - o con lo que no hicieron - la llevaron a suicidarse. Porque una acción es mínima, y casi no tiene repercusión, sí; pero trece diferentes acciones, en trece momentos diferentes, pueden acabar con alguien.No puedo comentar demasiado, ya que si sigo explicándoos cosas os acabaré desvelando en qué han consistido las trece razones.
La protagonista, sin la menor duda, es Hannah. Y no es precisamente una buena protagonista. A medida que nos acercamos al final, su pasividad llega a hacer daño. No fueron tanto las acciones de los demás los que acabaron con su vida, si no su miedo a enfrentarse, a levantarse, a contestas; en definitiva, a luchar. Además, comete muchos de los pecados de los que habla, aunque por lo menos lo admite. Esto todo lo entiendo; es lo que el personaje, en esta situación, te pide. Pero hay veces que se pasa un poco. Hay algunos momento en los que es demasiado victimista para mi gusto. No puedo decir que sea un mal personaje, hay que intentar entenderla. Hay que llegar a entenderla.
También tenemos a Clay. Su función es la de oyente pasivo, y sus pensamientos se entrelazan con la historia de Hannah, en la que nos va regalando comentarios, otras situaciones, y, sobre todo, otro punto de vista. Mención especial a su relación con Hannah, y sus comentarios cuando ella habla de él. Eso me llegó.Con las trece razones no me meto, sobre todo porque no puedo comentarlas -spoooooilers-. Algunas me parecieron comprensibles; otras, no tanto. Pero sé que las cosas no nos afectan a todos de la misma manera, y esa es la razón por la cual no hablaré sobre ellas. Leédlo, y judgad vosotros mismos.
Podría decir que es un drama, y no me equivocaría. No es un drama desgarrador, pero sí uno que te hará pensar. ¿Hay alguien que no se haya arrepentido de lo que ha hecho? ¿Alguien que haya deseado haber hecho algo diferente, una vez sabidas las consecuencias? Thirteen reasons why es original, y habla sobre eso. Sobre las consecuencias de nuestras acciones llevadas al límite.

