Aunque sigo sin voz, con la música de Fito pegada a la piel y un recuerdo que no podré olvidar, hago un hueco en mi cansancio y sueño para desearos, sí, Feliz Navidad. Y como hoy me siento parca en palabras, aún cuando desbordan el corazón, os dejo esto. Ya me explayaré el 31 de diciembre.
